La Escuela Gallega de Consumo se crea como un instrumento para coordinar las actividades de educación y formación en el campo del consumo, con la finalidad de impulsar y desarrollar la educación y la formación de las personas consumidoras gallegas a través de la realización de cursos, talleres, conferencias, publicaciones y estudios.

A través de las distintas programaciones, la Escuela Gallega de Consumo canaliza las actividades de formación y educación en este ámbito, que promueve la Xunta de Galicia tanto en la educación formal como no formal, dando respuesta a la planificación estratégica estabelecida en cada momento, atendiendo también a las demandas de las personas consumidoras y a la propia evolución del mercado.

Nuestras aulas

Para desarrollar su labor educativa y formativa, la Escuela Gallega de Consumo dispone de unas instalaciones propias, equipadas para trabajar de una manera práctica las diferentes temáticas que conforman el consumo responsable.

Aula de informática

Aula equipada con diez equipos informáticos, en la que se realizn los talleres de compras en internet, contratación de viajes en la red, diseño de videojuegos o la simulación de una factura eléctrica, de forma que el alumnado pueda conocer cómo navegar y hacer compras en la red de manera segura.

Aula de publicidad

Aula equipada con todos los medios técnicos necesarios para trabajar los contenidos relacionados con la publicidad, elaborar un anuncio, analizar la publicidad ilícita y, en definitiva, comprender mejor el lenguaje publicitario y sus recursos.

Aula del supermercado

Aula que simula un supermercado real y en la que se trabaja la compra responsable, el etiquetado alimentario, la pirámide de los alimentos o la publicidad en el punto de venta, analizando las técnicas comerciales para incentivar el consumo, y aprender así a comprar de forma informada y crítica.

Objetivos

El objetivo general de la Escuela Gallega de Consumo se centra en dar respuesta a las demandas formativas y educativas de los distintos sectores de la población gallega y, específicamente, las detectadas en las estadísticas de las consultas y en las reclamaciones recibidas de las distintas oficinas de consumo, en los estudios de investigación realizados y en las evaluaciones de las actividades formativas.

En todo caso deberán contemplarse objetivos específicos para cada uno de los tres sectores de intervención principales que son:

1. Educación dentro del sistema educativo formal

Dentro del campo de la educación formal, la Escuela Gallega de Consumo mantiene una línea permanente de colaboración con la Consellería de Cultura, Educación y Ordenación Universitaria, materializada en un convenio marco de colaboración con anexos programáticos anuales. Dentro de esta colaboración están establecidos programas de formación para el profesorado y para las AMPAS.

2. Educación no formal

En el campo de la educación no formal, la Escuela Gallega de Conslumo realiza distintas acciones informativas y formativas sobre temas de consumo de interés general para las personas consumidoras. Estas actividades pueden impartirse en las propias instalaciones de la Escuela Gallega de Consumo, en Santiago de Compostela, o en el lugar elegido por el colectivo solicitante, como las sedes de las organizaciones de personas consumidoras, los centros escolares o los locales de los propios ayuntamientos.

Las personas en situación de vulnerabilidad, las personas consumidoras de más edad o las personas con alguna discapacidad también cuentan con una oferta formativa específica, que atiende de forma individualizada sus demandas, canalizadas a través de las asociaciones de pensionistas o de las distintas entidades que prestan atención a las personas en riesgo de exclusión social.

La oferta se hace extensiva también al alumnado universitario, a través de la colaboración con las distintas facultades y centros del Sistema Universitario de Galicia.

3. Formación de los empleados públicos

La formación continua de los empleados públicos que trabajan en las distintas administraciones competentes en materia de consumo, como el personal de las OMIC, es determinante para el ejercicio de su labor profesional. La formación del personal de consumo que realiza tareas de información y formación de las personas consumidoras, así como del personal que realiza tareas de control del mercado, debe responder a una planificación permanente y diferenciada.

Por eso, la profesionalización del personal de las OMIC y de las organizaciones de personas consumidoras es una prioridad para la Escuela Gallega de Consumo, considerando que ésta debe ir más allá de la formación para la mejora de la gestión de las actividades en la defensa de los intereses de las personas consumidoras, y atender de una manera especial al desarrollo de estrategias específicas para su formación profesional.

Estas actuaciones se completan con un programa de formación continua de las personas que participan en el arbitraje de consumo y que ejercen su labor en los distintos colegios arbitrales, en la búsqueda de que su trabajo profesional sea la mejor garantía para la persona consumidora en la resolución de los conflictos de consumo.