El ASEGURADOR, una vez finalizada la investigación y peritaje oportunas para establecer la existencia del siniestro, así como el importe de los daños, deberá satisfacer la indemnización correspondiente. La compañía aseguradora queda obligada a realizar el pago del importe mínimo que pueda deber, dentro de los 40 días siguientes, a contar desde la recepción de la declaración de siniestro. 

En todo caso, se podrá sustituir el pago de la indemnización por la reparación o reposición del objeto afectado por el siniestro, siempre que sea posible y el asegurado así lo consienta.

Sólo quedará exonerado de la responsabilidad de hacer frente al pagado de la prestación en aquellos supuestos en los que el siniestro fuera causado por mala fe del asegurado.

El ASEGURADO deberá hacer frente al pagado de la prima. Si las partes pactan una prima periódica, la primera se abonará una vez firmado el contrato. Se establecerá en el contrato la forma y lugar de pago de la misma. 

Deberás comunicar el siniestro a tu compañía en el plazo máximo de 7 días desde que habías tenido constancia, salvo que se fijara un plazo mayor en la póliza. El incumplimiento de este plazo supondrá que la compañía pueda reclamar los daños derivados de la falta de declaración.

En todo caso, en la medida de lo posible, deberás emplear todos los medios posibles a medio de aminorar las consecuencias del siniestro, a favor de permitir a la aseguradora reducir las prestaciones de forma proporcional atendiendo a los daños y la culpa del asegurado.

El BENEFICIARIO es la persona que recibe la prestación del seguro contratado, y que así viene designada en el contrato. Este puede coincidir con el propio asegurado o ser una tercera persona distinta. 

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