Si bien, debemos tener presente que estamos hablando de animales, es decir, hablamos de bienes que por su propia naturaleza nos encontraremos con matices muy importantes a la hora de aplicar la normativa vigente en materia de consumo, puesto que, en la mayoría de los casos, cuando el producto (el animal) no sea conforme con el contrato, no podremos ejercitar nuestro derecho a que se nos sustituya o repare, puesto que no será posible cambiarlo por otro igual o que sea reparado. Es por eso que, en estos supuestos tendremos que solicitar una rebaja en el precio o la resolución del contrato, siempre teniendo muy presente que estamos hablando de animales.

En todo caso, atendiendo a que el vendedor queda obligado a la entrega al consumidor un producto que sea conforme con el contrato, tendrá que responder de cualquiera falta de conformidad que exista en el momento de la entrega del mismo. Es por eso, se atenderá al plazo general de dos años de garantía a contar desde la entrega del producto para los supuestos de enfermedad o muerte del animal.

Durante este plazo el vendedor queda obligado a responder de las faltas de conformidad del bien, teniendo derecho el consumidor a:

  • Que el animal sea curado, pudiendo reclamar los gastos ocasionados a causa del veterinario cuando la mascota así lo requiera a causa de una enfermedad originada con anterioridad a la compra, aunque no se conociera en el momento de la compra.
  • Rebaja en el precio, cuando el animal padezca alguna tara o limitación.
  • Devolución del precio, en los supuestos de muerte del animal a causa de una enfermedad anterior a compra  o cuando el animal no posea las características publicitadas o anunciadas por el vendedor, las cuales motivaron al usuario a comprar el animal.

En todo caso, al igual que para cualquier otro supuesto en el que compramos un bien, será necesario que conservemos el tícket o factura de compra a efectos de hacer valer la garantía del animal.

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