La nueva etiqueta energética entró en vigor el 1 de marzo de 2021
Aparecen 5 categorías de eficiencia energética que van de la A a la G y un código QR que proporcionará información del producto.
Se incluyen nuevas obligaciones a los fabricantes en relación con las piezas de recambio
Santiago de Compostela, 30 de Abril de 2021.-

Desde el  uno de marzo empezó a aplicarse la denominada etiqueta energética que busca ayudar las personas consumidoras a ahorrar en sus facturas de energía. Estas nuevas etiquetas se aplicarán en un principio la cuatro tipo de electrodomésticos: frigoríficos y congeladores, lavavajillas, lavadoras  y televisores  y el  1 de septiembre  habrá nuevas etiquetas para las lámparas.

En la etiqueta pondrá una letra dentro de la escala  de A a la  G. Las etiquetas incluirán varios elementos nuevos, como un enlace  QR a la una base de datos para toda la Unión Europea que permitirá a los consumidores acceder la  más información sobre el producto. A partir de 1 de marzo  también están en vigor varias normas sobre diseño ecológico, en particular sobre  la  reparabilidad y el deber de que los fabricantes sigan disponiendo de piezas de recambio durante varios años después de que los productos hayan dejado de comercializarse.

En las nuevas etiquetas no solo figura la clase de eficiencia energética, así en el caso de una lavadora, por ejemplo, se ve a simple vista el número de litros de agua por ciclo, la duración de un ciclo y el consumo de energía, medido todo ello para un programa normalizado.

La introducción de un código  QR en la parte superior derecha de las nuevas etiquetas permite las personas consumidoras acceder la información adicional sobre el modelo de producto; por ejemplo, datos relativos a las dimensiones, características específicas, o resultados de  los ensayos, dependiendo del aparato.

Además con esta normativa de etiquetado se obliga a los fabricantes y a los importadores a poner a disposición de los  reparadores profesionales una serie de piezas esenciales (motores y  escobillas de motor, bombas,  amortiguadores y  muelles, tambores de lavadora, etc.) durante un mínimo de entre siete y diez años después de la introducción en el mercado de  la Unión de la última unidad de un modelo. También para los usuarios finales (es decir, para los consumidores que no sean  reparadores profesionales, pero que prefieran reparar ellos mismos las cosas), los fabricantes deberán poner la disposición determinadas piezas de recambio durante varios años después de la salida un producto del mercado: productos tales cómo puertas o bisagras y juntas, que son adecuados para lo bricolaje. El plazo máximo de entrega para todas estas piezas será de quince días laborables después del pedido.

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