Preguntas frecuentes

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La garantía comercial deberá formalizarse por escrito y expresará necesariamente:

  • El bien o servicio sobre el que recae la garantía.
  • El nombre y la dirección del que garantiza.
  • Que esta garantía no afecta a los derechos legales del consumidor ante la falta de conformidad de los productos con el contrato.
  • Todos los derechos que se le concedan al consumidor como titular de la garantía.
  • El plazo de duración de la garantía y su alcance territorial.
  • Las vías de reclamación de las que dispone el consumidor. 

El vendedor responde de las faltas de conformidad que se manifiesten en un plazo de dos años desde la entrega (productos nuevos y de segunda mano). Ahora bien, para los bienes de segunda mano, el vendedor y el consumidor podrán pactar un plazo menor, que no podrá ser inferior a un año desde la entrega. Dentro de estos plazos la falta de conformidad que se produzca dentro de los seis primeros meses se presume que son de origen.

Cuando recorremos los lineales de un supermercado vemos cada vez más productos con etiquetas en las que aparecen destacados mensajes del tipo “sin aditivos”, “no contiene colorantes ni conservantes” o “100 % natural”. Cada vez que vemos en la lista de ingredientes algún componente identificado con una “E” seguida de tres o cuatro números lo primero que pensamos es que estamos ante un alimento que tiene “química”, sin darnos cuenta de que cualquier alimento, por muy natural que sea, está formado por elementos químicos.

La substitución del contador es gratuita para los consumidores que cuentan con contador o equipo de medida en régimen de alquiler. Sin embargo, si el contador es en propiedad y su antigüedad es inferior a quince años, el propietario tampoco tendrá que pagar ningún coste por el cambio ni se le podrá pagar el alquiler hasta alcanzar dichos años.

La compañía eléctrica deberá avisar la instalación del nuevo contador. 

En el caso de comprar estos productos es importante escoger los que contengan el logo CE, lo que de la garantía de que cumple los requisitos de seguridad establecidos por la Unión Europea, y los que  muestren un etiquetado completo. En la etiqueta se debe mostrar el nombre del fabricante, por sí existe la necesidad de reclamar, y la advertencia correspondiente en el caso de ser un juguete no recomendado para menores de 3 años. La etiqueta y las instrucciones tienen que mostrarse, por lo menos, en castellano.